Los bolardos fueron una configuración del mobiliario urbano que se creó durante la administración del alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, con el fin de evitar que los vehículos sobrepasaran el espacio público destinado a a los peatones.
Si bien a muchos nos parece que afearon el mismo espacio público, lo cierto es que no por ello ningún ciudadano tiene la potestad de retirar los bolardos de donde hayan sido instalados. Solo las autoridades con competencia pueden hacerlo y suministrando las debidas explicaciones a la comunidad. Hasta tanto no se dé vía libre al proyecto de ley que buscaría reglamentar nuevamente las bahías de parqueo en zonas urbanas de Bogotá, todas las disposiciones anteriores deberían estarse respetando.
Sin embargo, en La Merced parece que esa ley no tuviese cimientos. Varios de los bolardos instalados sobre el costado norte de la calle 34 entre carreras Séptima y Sexta han sido arrancados sistemáticamente, al parecer, por los pseudo cuidadores de carros ya que estos estarían "molestando" a los pasajeros del puesto de copiloto en los vehículos que allí se estacionan.
Cabe aclarar, que la calle 34 es una vía arteria y está prohibido estacionar en ambos costados. No obstante, varios de estos cuidadores arriendan el espacio público a vehículos de la zona y de fuera de ella y para ello se han desquitado con los bolardos.

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